UNA RECETA INMUNOPROTECTORA

El sistema inmune protege nuestro cuerpo frente a infecciones y otras amenazas externas e internas1,2. Está en continuo cambio desde nuestro nacimiento. Se desarrolla durante nuestra infancia y alcanza su máximo potencial durante la adolescencia y la juventud. A partir de los 50 años aproximadamente, comienza un período de declive, conocido como inmunosenescencia1,3, lo que hace que seamos más vulnerables y susceptibles a las infecciones, a la aparición del cáncer y a un aumento del desarrollo de enfermedades autoinmunes1.

Y es que a nuestro sistema inmune también le afecta el envejecimiento3.

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Una alimentación adecuada es muy importante para aportar la energía que necesita un sistema inmune sano1. Se ha comprobado que una mala alimentación, sobre todo si se mantiene mucho tiempo, deteriora nuestro sistema inmune3.

La buena noticia es que, aunque el envejecimiento es irreversible, podemos estar mejor preparados si mantenemos una alimentación equilibrada4,5. Por ejemplo, debemos prestar atención a tomar en nuestra dieta alimentos ricos en vitaminas y asegurarnos de consumir suficiente calcio, hierro y zinc1,3.

Según la Sociedad Española de Endocrinóloga y Nutrición (SEEN), seguir la dieta mediterránea es lo más recomendable, ya que además de proponer recetas apetitosas y estar adaptada a nuestras costumbres, nos ayuda a mantenernos sanos y a prevenir numerosas enfermedades6,7. Podríamos decir que la dieta mediterránea se resume en la inclusión de alimentos tradicionales para nosotros: consumo mayoritario de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos…) entre los que el aceite de oliva ocuparía un lugar esencial. También recomienda consumir más pescado, preferiblemente azul, que carne, y al menos2 raciones diarias de lácteos6,7. Las poblaciones mediterráneas disfrutan de una mayor esperanza de vida, y la dieta mediterránea juega en esto un papel muy importante6.

Por supuesto, además de la alimentación debemos mantenernos física y socialmente activos7,8 y suficientemente hidratados7.

Nuestro sistema inmune también envejece y nuestra dieta juega un papel clave en el mantenimiento de nuestras defensas8. Concretamente, la dieta mediterránea ha demostrado tener efectos muy positivos sobre nuestro sistema inmune8, siendo la recomendada por los expertos7.

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