¿LAS VACUNAS SON SOLAMENTE PARA LOS NIÑOS?

Si has sido padre sabrás que un bebé cuenta con una cartilla de vacunación bastante amplia. ¿Sabes por qué es importante la prevención en este primer período y más allá?

Hemos hablado con la Dra. Pilar Arrazola, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, para profundizar en el sistema inmune y la importancia que tiene cuidarlo a lo largo de la vida.

Doctora, ¿por qué es importante la inmunización en este momento inicial de la vida?

Es cierto que cuando nacen los bebés, lo hacen con ciertos anticuerpos o defensas que su madre le ha transferido a través de la placenta durante el embarazo y que le sigue transfiriendo después del parto a través de la leche materna. Estas defensas que su madre le transfiere tienen una duración muy limitada y si queremos que el niño se mantenga protegido a lo largo de los meses y los años, es necesario que reciba sus propias vacunas y que desarrolle su propia protección frente a esas enfermedades que queremos evitarle.

Una vez pasada la etapa de la infancia ¿nos podemos dar por invencibles?

Las vacunas necesitan seguir siendo administradas a lo largo de toda la vida si queremos mantener la protección de nuestros mayores. En ese sentido, es importante aprovechar cualquier contacto del adulto con el sistema sanitario para revisar y actualizar las vacunas que puedan estar indicadas en cada caso.

Realmente, ahora mismo, estamos en una situación de envejecimiento de la población y es más necesario que nunca organizar programas específicos de vacunación a los adultos en general y a los adultos más mayores, en particular.

A todo esto tenemos que tener en cuenta que el sistema inmune se debilita con el paso de los años…

Efectivamente, una buena salud depende, en gran parte, de un sistema inmune fuerte que nos proteja de diferentes enfermedades. Son muchos los factores que pueden alterar o debilitar nuestras defensas y la edad es uno de ellos. En principio tenemos que considerar que a partir de los 50 años se produce una disminución progresiva de la funcionalidad del sistema inmune que nos predispone a un mayor riesgo a padecer determinados cánceres, enfermedades autoinmunes y, por supuesto también, enfermedades infecciosas1

¿Qué hace que un sistema inmune sea más débil o más fuerte que otro?

Las capacidades del sistema inmune no son las mismas en todas las personas, al igual que no todos tenemos la misma capacidad auditiva o la misma capacidad visual. En este sentido, por ejemplo, con el envejecimiento, que es un proceso natural y progresivo de la vida, muchos aspectos morfológicos y también fisiológicos de nuestro organismo sufren alteraciones y modificaciones importantes como consecuencia del paso del tiempo. Esta alteración de la capacidad de nuestro sistema inmunológico para hacer frente a los diversos agentes extraños hace que las personas de edad avanzada sean más vulnerables y tengan mayor susceptibilidad a padecer diferentes enfermedades infecciosas, autoinmunitarias y neoplásicas.

Para que el sistema inmune responda de manera eficaz tiene, desde luego, que estar sano y en plena forma. Y eso, en parte, depende de nosotros.

¿Cómo lo logramos?

Más allá de llevar un estilo de vida sano es muy importante seguir las pautas y control que se establezcan por parte del médico especialista de atención primaria que esté al cargo del cuidado de nuestra salud. En este sentido, es muy recomendable en la vacunación adulta, los programas completos de vacunación adaptados a cada paciente según los protocolos actualizados.

Se confirma, la vacunación no es solo cosa de niños. La prevención debería acompañarnos a lo largo de los años y así mantener un sistema inmune fuerte capaz de vencer cualquier agente infeccioso que se le acerque.

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